Bien dicen: "Líbreme dios de las aguas mansas que las fuertes las veo venir."
Cuantos hombres no van por la vida con cara de angelitos como si no fueran capaces ni de matar una mosca y realmente son los peores, son unos machos escondidos es decir son unos lobos con piel de oveja.
Carlos era un chavo quien los profesores pensaban que era un ángel, sus ojos color miel eran brillantes, su sonrisa era muy tierna, usaba lentes y su peinado con raya de lado hacían de el, el niño perfecto.
Un día:
Carlos llevo a la escuela cola loca y decidió ponerle a la manija del salón el bote entero, cuando llego el profesor y agarró la manija para abrir el salón, se lleno las manos de cola loca, que si les ha caído saben bien que basta una gota para que se pegué la piel al máximo, imaginen la mano del profesor toda pegada, entonces se escucho un grito de:
¿Quién hizo esto?
Todos se quedaron calladitos porque obvio Carlos tiraba la piedra pero escondía la mano, el profesor dijo:
Roberto ya sé que fuiste tú, ya saben cría fama y échate a dormir
Carlos llegó a la prepa y sus papás seguían creyendo que era un angelito porque aún conservaba aquella sonrisa tierna e infantil que resultaba imposible creer que él era capaz de matar una mosca. Carlos salía como salen los jóvenes a divertirse pero sus diversiones eran salir a romper con un bat espejos retrovisores de los autos parados o agarrar a los gatos a pedradas, hablarle a una niña para hacerle creer que la quería y luego burlarse de ella y cosas así, pero nadie pensaba que Carlitos hiciera eso.
Durante muchos años no supe nada de Carlos hace poco me encontré a su ex mujer y me contaba que Carlos siempre fue un mustia (cosa que no era ninguna novedad) que con esa cara de niño bueno la gente se creía que era un tipazo y Carlos era de esos hombres que piensan que porque el tiene el dinero tiene el poder, que la engañó con su ex novia, que es macho cree que las mujeres están para servir a los hombres, él era incapaz de ensuciarse las manos lavando un traste, que no le ayudaba a cambiar el pañal de su hija Valentina, él solo sabía girar instrucciones eso si jamás dejaba de sonreír y su mirada de ojos color miel seguía siendo encantadora.
Por eso no siempre los hombres de cara de niños buenos son buenos bien dice el dicho "Líbreme Dios de las aguas mansas, que las fuertes las veo venir."
Carlos llevo a la escuela cola loca y decidió ponerle a la manija del salón el bote entero, cuando llego el profesor y agarró la manija para abrir el salón, se lleno las manos de cola loca, que si les ha caído saben bien que basta una gota para que se pegué la piel al máximo, imaginen la mano del profesor toda pegada, entonces se escucho un grito de:
¿Quién hizo esto?
Todos se quedaron calladitos porque obvio Carlos tiraba la piedra pero escondía la mano, el profesor dijo:
Roberto ya sé que fuiste tú, ya saben cría fama y échate a dormir
Carlos llegó a la prepa y sus papás seguían creyendo que era un angelito porque aún conservaba aquella sonrisa tierna e infantil que resultaba imposible creer que él era capaz de matar una mosca. Carlos salía como salen los jóvenes a divertirse pero sus diversiones eran salir a romper con un bat espejos retrovisores de los autos parados o agarrar a los gatos a pedradas, hablarle a una niña para hacerle creer que la quería y luego burlarse de ella y cosas así, pero nadie pensaba que Carlitos hiciera eso.
Durante muchos años no supe nada de Carlos hace poco me encontré a su ex mujer y me contaba que Carlos siempre fue un mustia (cosa que no era ninguna novedad) que con esa cara de niño bueno la gente se creía que era un tipazo y Carlos era de esos hombres que piensan que porque el tiene el dinero tiene el poder, que la engañó con su ex novia, que es macho cree que las mujeres están para servir a los hombres, él era incapaz de ensuciarse las manos lavando un traste, que no le ayudaba a cambiar el pañal de su hija Valentina, él solo sabía girar instrucciones eso si jamás dejaba de sonreír y su mirada de ojos color miel seguía siendo encantadora.
Por eso no siempre los hombres de cara de niños buenos son buenos bien dice el dicho "Líbreme Dios de las aguas mansas, que las fuertes las veo venir."
Y RECUERDEN HAKUNA MATATA
0 comentarios:
Publicar un comentario